Dedicado a la elevación Moral y Espiritual de la Humanidad Enero 2007       
Eterno Conductor
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    PEQUEÑA HISTORIA

LA ESCLAVITUD DE LOS DESEOS

UNA VEZ UNA PERSONA, HABIENDO desarrollado un espíritu de renunciación, dejó su hogar y comenzó a vivir en Vasishtha Guha cerca de Rishikesh en la zona de los Himalayas. El entorno sereno de este lugar era propicio para la meditación. Un día, mientras estaba absorto en la meditación, se detuvo allí un ómnibus de turismo. Los pasajeros bajaron del bus y uno tras otro comenzaron a bañarse en el río Ganga.

El entorno sereno del Vasishtha Guha era propicio para la meditación.

Algunos de ellos comenzaron a hablar entre si. Estaban conversando en la lengua de Kannada. Al escuchar su conversación, el renunciante abrió sus ojos. Ya que él provenía de Karnataka, su apego a la lengua Kannada se hizo manifiesta. Se levantó de su asiento de meditación, se acercó a los pasajeros y les preguntó: “¿De dónde vienen?” Ellos respondieron que venían de Karnataka. Inmediatamente, el apego de este hombre por su Provincia se avivó.

Continuó preguntando: “¿Son de Bangalore o de Mysore?” Los pasajeros respondieron, “Somos todos de Bangalore.” Entonces este hombre desarrolló apego por su distrito. “En Bangalore, ¿dónde viven?” les preguntó. “Vivimos en Hoskote” dijeron todos. El hombre sintió apego a su barrio. A medida que este renunciante escuchaba una y otra descripción de los lugares a los que él estaba asociado en su pasado, se llenó del deseo de saber mas. Entonces le preguntó a los pasajeros, “¿Alguno de ustedes conoce Kadugodi?” “¿Que si conocemos Kadugodi? Todos vivimos allí” dijo uno de ellos.

Al escuchar su conversación en Kannada, el renunciante se acercó a los pasajeros y preguntó de dónde habían venido.

Entonces el reunciante tuvo apego a su residencia. Le preguntó a esa persona, “Mi padre vive en la casa número 3 cerca del templo de Rama. ¿Lo conoces? ¿Está bien?” Esa persona le dijo que su padre había fallecido hace tres meses. “Oh! Mi padre ha fallecido,” se lamentó el renunciante y comenzó a llorar.

¿Porqué este hombre, meditando en un entorno de bienaventuranza como Rishikesh quedó atrapado por deseos y apegos? Si una persona dedicada a la contemplación de Dios, luego de renunciar a todo, continúa desarrollando apegos y deseos. entonces ¿qué necesidad hay que abandone su hogar y su lugar de pertenencia? Le conviene quedarse en casa y practicar una vida mundana.

Cuando un hombre tiene apegos y deseos, no puede progresar en el camino de la renunciación.

Cuando un hombre tiene apego y deseos, no puede progresar en el camino de la renunciación. El sereno entorno de Vasishtha Guha era propicio para la meditación. Escuchando una conversación en Kannada, el renunciante se acercó a los pasajeros y les preguntó de dónde eran.

 

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