Dedicado a la elevación Moral y Espiritual de la Humanidad Febrero 2007       
Eterno Conductor
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    PEQUEÑA HISTORIA

TAL COMO ES LA ACCION, SERA EL RESULTADO

Vivía el dueño de un molino de harina en el norte de la India.  Un dia encontró tiempo para salirse de su rutina, y se dirigió a una práctica de Harikatha (sesión devocional).  Escuchó con gran devoción el sermón ofrecido por el Haridasu (predicador) quien citaba varios textos sagrados para enfatizar que “No hay mayor caridad que la caridad del alimento.”  Como proclamara el Haridasu, el dueño del molino de harina se hizo la idea de alcanzar el cielo practicando la caridad de la comida.

El dueño de un molino de harina escuchó el sermón del predicador con devoción y se propuso obtener el cielo al practicar la caridad alimentando a otros.

Pero era muy avaro.  Por lo tanto, incluso brindando comida a otros se observaba su avaricia.  Tomó bolsas de harina que había descartado y tirado hacía años en una esquina de su depósito y comenzó a distribuir chapatis (en barra) a cinco o seis personas diariamente.  Esta harina de trigo estaba en tan mal estado que ni los insectos ni los gusanos lo consumían.  Pero este avaro praparaba chapatis con esta harina inservible para distribuir a otros.

Tomó harina en mal estado de su depósito y sirvió comida a cinco o seis personas por dia.

Su esposa era una mujer de gran virtud, con firme fe en Dios.  Viendo a su marido equivocando su camino, le dijo, “Querido!  Cometerás un gran pecado repartiendo tan mala comida a otros.  Nosotros tenemos mucha harina de buena calidad.  Repartiendo comida a una o dos pesonas con esta buena harina será un acto sagrado.  ¿Qué beneficio tiene dar comida con harina en mal estado a tantas personas?”  Ella le previno una y otra vez de esta manera, pero el marido no escuchaba su consejo.

Un dia, la esposa preparó bonitos chapatis con esta harina descompuesta y se las ofreció a su marido durante la comida.  En cuanto el marido puso en su boca un pedazo de chapati, comenzó a quejarse con su mujer sin comerlo.  Su mujer tranquilamente dijo, “He hecho esto únicamente por tu bien.  De todas nuestras acciones en este mundo, obtendremos los resultados en el cielo o en el infierno.  Te servirán alimentos de esta naturaleza en el infierno y no podrías comerlo sin haberte acostumbrado antes.  Estoy preparando esta comida para ti para que hoy mismo comiences a habituarte.”  El marido fue sacudido por este comentario de su esposa.  Tomó conciencia de la verdad de su observación y produjo un cambio en su mente, y decidió hacer caridad con alimentos preparados con harina de buena calidad.

Yo estoy sirviendo este alimento para ti con el fin de que puedas acostumbrarte a ella, porque te servirán sólo este tipo de alimento en el infierno,” dijo la esposa a su marido para ponerlo en el sendero correcto.

El recurrir a métodos con artimañas, egoístas y carentes de esfuerzo en las prácticas espirituales y pretender buenos resultados, es auto-engañarse.

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