MUY, PERO MUY
FELIZ CUMPLEAÑOS
¡Qué gracia vivir nuestras vidas con
Sai y tener a nuestra disposición Su palabra
de guía! Regocijémonos en el luminoso amor de Su palabra y démosle
las gracias por la luz. Y en tu 50° cumpleaños, querida "Sanathana Sarathi", agradecemos a Swami por
haberte elegido para ser tan
brillante faro, dándonos coraje en Su camino. Feliz, feliz cumpleaños "Sanathana Sarathi", nos has hecho
muy, pero muy felices.

AL PRINCIPIO
FUE LA PALABRA, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. (Juan 1:1)
Hace cincuenta
años, Swami creó "Sanathana Sarathi", una publicación divina para
llevar Su preciosa palabra a los devotos del mundo entero. Por supuesto,
estamos agradecidos por todo vehículo celestial, pero "Sanathana
Sarathi" es especial. A través de ella, podemos estar al día con Swami,
como si camináramos lado a lado, observando detenidamente mes a mes el
milagroso desarrollo de Su Advenimiento y Misión. Por estas razones, estoy
seguro de que hablo por todos los devotos cuando digo "Que los Cumplas
Feliz, querida 'Sanathana Sarathi', en tu 50° cumpleaños." Has sido una
amiga confiable en tiempos de problemas y triunfos, proveyendo una constante
fuente de divino entendimiento y coraje.
Un nombre apropiado
La palabra de
Swami es el precioso Eterno Conductor: estable y veraz, en todo tiempo o lugar.
Por eso es apropiado que la publicación que transporta Su palabra tenga ese
mismo nombre. Las palabras de Swami son emanaciones del amor divino, dotadas
del poder de elevarnos de este mundo de ansiedades, hasta la morada de la paz
sin tiempo. Ningún ser humano puede hablar como Él lo hace. Él puede pararse
frente a miles de personas, casi todos los días, y sin notas ni preparación
previa ofrecer una corriente siempre fresca e inagotable, de la más profunda
sabiduría. Hace referencia a las Escrituras indias, así como a las más sagradas
escrituras de todas las religiones principales. Habla y escribe con suprema
autoridad, claridad, simplicidad, profundidad, amplitud, dominio,
universalidad, fluidez, humor y amor. Sus palabras tienen un significado
asombrosamente apropiado para el momento: un mensaje especial, requerido
exactamente en el momento en que es transmitido y humildemente recibido. Él
refiere profundos relatos de las religiones principales, con un grado de detalle
que ni el más avanzado erudito de cada religión puede recordar. Habla y canta
con tan suave dulzura, como la madre más amorosa, que no podemos sino fundirnos
en Sus caricias. Nos puede elevar hasta el cielo con la poderosa orden de un
padre sabio.
Las palabras
de Swami son vehículos divinos que llevan a nuestra propia divinidad. Nos
enseñan a pensar correctamente, lo que a su vez nos impulsa a hablar y actuar
correctamente. Las acciones moldean el carácter, y el carácter determina
nuestro destino. Las palabras de Swami disipan la oscuridad del Kali Yuga y nos
inspiran para buscar la unidad en pensamiento, palabra y acción. Con esta
unidad alcanzamos la pureza, la cual culmina en la divinidad.
Gratitud al
Eterno Conductor
¡Qué buena suerte tuve, de que se me permitiera escribir
acerca del querido Swami! Dedicado a esta bendición, he apreciado en particular
a "Sanathana Sarathi". En ella aparecieron por primera vez los
escritos originales de Swami, incluyendo los preciosos Vahinis. El amor y la
sabiduría que se encuentran en el "Bhagavatha Vahini" me ayudaron a
desarrollar una visión de conjunto de las enseñanzas de Swami, en la que basé
mi libro "Con Amor El Hombre Es Dios". Por eso tengo una gratitud
especial hacia esta publicación.
Leyes más Reales que las Leyes de la Física
Me interesé por primera vez en desarrollar una visión de
conjunto de las enseñanzas de Swami durante el primer viaje que hice para
verlo, en mayo de 1972, cuando se efectuaba Su primer Curso de Verano sobre
Cultura India y Espiritualidad. Allí me di cuenta de que es real la dimensión
espiritual, y de que Swmi es una expresión concreta de la Divinidad. Yo estaba
pasmado ante esta noción, y un día mientras estaba sentado con un amigo, lejos
de la multitud, me sumergí profundamente en mis pensamientos. Impactado por la
inexplicable fuerza del poder y el amor de Swami, vino a mí la idea de que las
leyes que gobiernan la dimensión espiritual son más reales que las leyes de la
física. Estaba tomando conciencia de que el mundo externo es transitorio y que
un camino espiritual puede llevar hasta el Absoluto. Estaba despertando a la
verdad de que más allá de lo transitorio está el invariable Dios eterno, quien
de hecho, es mi propia alma. ¿Cuáles eran las leyes espirituales que me
guiarían a percibir mi propia naturaleza divina? Mientras sopesaba estos
pensamientos, sentí que algo se movía
frente a mí. Abrí los ojos, y para mi asombro, allí estaba Swami.
Silenciosamente y balanceándose muy suavemente hacia atrás y adelante, estaba
de pie con los codos flexionados y los antebrazos extendidos hacia mí, palmas
hacia arriba moviéndose en círculos en el aire. Había una sublime sonrisa en Su
rostro. Era un cuadro de éxtasis y paz.
Yo estaba conmovido por esta experiencia de la omnipresencia
de Swami y su amorosa y trascendental respuesta a mis pensamientos. Swami se
quedó en esta pose de sublime paz durante unos 15 segundos, para después
alejarse caminando. Quedé con un profundo amor por Él y una motivación
incrementada por entender a fondo, y practicar, Sus enseñanzas sobre el amor y
mi propia divinidad.
Así empezó mi profunda búsqueda en las leyes del amor, que son
más reales que las leyes de la física. En el curso de esta búsqueda encontré
mucho en las páginas de "Sanathana Sarathi", lo que me ayudó a
entender y practicar las enseñanzas de Swami.
Con Amor El Hombre Es Dios
En 1988 emprendí el primero de los tres viajes a Rusia. Swami
me había dado permiso para hallar una editorial rusa para el libro "Sai
Baba Y El Psiquiatra ". Yo no conocía nada del tema y carecía de un plan;
recapitulando me doy cuenta de que Swami me estaba guiando a lo largo del
Karma, con una generosa porción de protección y gracia.
Cuando comencé a pensar en la extraña circunstancia en que me
encontraba, me pregunté porqué me sentía tan feliz e imperturbable, en un país
ajeno que había estado enzarzado durante años en una guerra fría con los
Estados Unidos, sin un plan definido, y sin conocer ninguna editorial en Moscú.
En ese estado mental tomé el ejemplar de ese mes de mi amiga "Sanathana
Sarathi". Leí el primer párrafo del primer discurso de Swami en la
revista, y repentinamente se hicieron claras las razones de mi feliz estado
mental. Sentí que este pequeño párrafo revelaba el secreto de una vida
superior. Estaba alelado por la manera en que Swami capturó en ese breve
párrafo la lección más crucial sobre cómo el amar a Dios otorga confianza. Ésta
fue una iluminación que superaba a todo lo conocido en psiquiatría. Me cautivó
a tal punto que dejé a un lado la revista y no pude leer más en todo el viaje.
Memoricé las palabras, medité en ellas, y me sentí exaltado toda vez que
orienté mi mente hacia ellas.
Una
persona llena de amor tiene gran paz mental, es pura de corazón, y es inmune
a condiciones adversas, fracasos y
pérdidas. Esa fuerza se gana por el
amor del Señor, que otorga gran autoconfianza. Esta autoconfianza
genera una inmensa energía interna.
Esta afirmación describe cabalmente la supremacía del amor, la
manera en que se lo encuentra, y la fuerza que brinda.
Es una percepción sobre el amor que se eleva por encima de lo
que entiende la psiquiatría occidental.
Este amor trascendental, energizante, sólo se hace disponible por el
amor de Dios (que Lo amemos, y que Él nos ame). Una vez alcanzado, tiene la
capacidad de otorgarnos las mayores aspiraciones: paz mental (basta de
ansiedad, basta de dolor), pureza de corazón (amar simplemente, íntimamente,
desinteresadamente e incondicionalmente) y el poder de ser invulnerables ante
las circunstancias. Algunos opinan que estos poderes son inalcanzables para los
esfuerzos de los mortales y sólo pueden ser otorgados como un obsequio por la
gracia de Dios. Swami dice que estos raros atributos son el subproducto natural
de amar a Dios. Las palabras de Swami no sólo revelan maravillosas nociones
acerca del camino espiritual, sino que su potencia, sabiduría y amor nos dan un
atisbo de Su divinidad y también de la nuestra.
Por
momentos trato de escribir, y a veces, especialmente cuando lo escrito queda
bien, pienso que soy yo quien está escribiendo. Esto no es diferente a lo que
hace cualquiera de nosotros cuando queda atrapado en su ego y olvida la verdad.
Entonces viene Swami a corregir, recordándonos que Él es el Eterno Conductor,
la preciosa forma exterior de nuestra divina realidad interna. Sólo podemos tener
un viaje feliz y seguro cuando nos rendimos a esta verdad, librándonos del ego.
Él me ayudó a entender este punto, en un sueño. En febrero de 2004 Swami me
pidió que Le trajera el libro "Con Amor el Hombre es Dios" cuando
volviera a verlo en junio. Tuve que trabajar mucho para tenerlo listo para
imprimir. En la excitación de la actividad, mi ego comenzó a adjudicarse el
mérito y perdió de vista el hecho de que Swami, nuestra realidad superior, era
verdaderamente el escritor. Pronto tuve una encantadora visita de Swami en un
sueño. Él se me acercó y yo me postré ante Él. Al levantarme, balbucí:
"Swami, Te traigo un libro". Swami me miró amorosamente y dijo con
suavidad: "Yo te traigo un libro". ¡Qué maravilloso recordatorio del
lugar que Swami ocupa en nuestras vidas, ya que es Él quien nos trae la Verdad
cuando estamos perdidos! ¡Qué gracia
vivir nuestras vidas con Sai y tener a
nuestra disposición Su palabra de guía! Regocijémonos en el luminoso amor de Su
palabra y démosle gracias por la luz. Y en tu 50º cumpleaños, querida
“Sanathana Sarathi”, agradecemos a Swami por haberte elegido para ser el tan
brillante faro que nos anima a lo largo de Su senda. Feliz, muy feliz
cumpleaños, “Sanathana Sarathi”, nos has hecho muy, pero muy felices. |