Dedicado a la elevación Moral y Espiritual de la Humanidad Febrero 2007       
Eterno Conductor
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    SAMUEL SANDWEISS

MUY, PERO MUY FELIZ CUMPLEAÑOS

¡Qué gracia vivir nuestras vidas con Sai y tener a nuestra disposición Su palabra de guía! Regocijémonos en el luminoso amor de Su  palabra y  démosle las gracias por la luz. Y en tu 50° cumpleaños, querida "Sanathana Sarathi", agradecemos a Swami por haberte elegido para ser tan brillante faro, dándonos coraje en Su camino. Feliz, feliz cumpleaños "Sanathana Sarathi", nos has hecho muy, pero muy felices.

AL PRINCIPIO FUE LA PALABRA, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. (Juan 1:1) Hace cincuenta años, Swami creó "Sanathana Sarathi", una publicación divina para llevar Su preciosa palabra a los devotos del mundo entero. Por supuesto, estamos agradecidos por todo vehículo celestial, pero "Sanathana Sarathi" es especial. A través de ella, podemos estar al día con Swami, como si camináramos lado a lado, observando detenidamente mes a mes el milagroso desarrollo de Su Advenimiento y Misión. Por estas razones, estoy seguro de que hablo por todos los devotos cuando digo "Que los Cumplas Feliz, querida 'Sanathana Sarathi', en tu 50° cumpleaños." Has sido una amiga confiable en tiempos de problemas y triunfos, proveyendo una constante fuente de divino entendimiento y coraje.

Un nombre apropiado

La palabra de Swami es el precioso Eterno Conductor: estable y veraz, en todo tiempo o lugar. Por eso es apropiado que la publicación que transporta Su palabra tenga ese mismo nombre. Las palabras de Swami son emanaciones del amor divino, dotadas del poder de elevarnos de este mundo de ansiedades, hasta la morada de la paz sin tiempo. Ningún ser humano puede hablar como Él lo hace. Él puede pararse frente a miles de personas, casi todos los días, y sin notas ni preparación previa ofrecer una corriente siempre fresca e inagotable, de la más profunda sabiduría. Hace referencia a las Escrituras indias, así como a las más sagradas escrituras de todas las religiones principales. Habla y escribe con suprema autoridad, claridad, simplicidad, profundidad, amplitud, dominio, universalidad, fluidez, humor y amor. Sus palabras tienen un significado asombrosamente apropiado para el momento: un mensaje especial, requerido exactamente en el momento en que es transmitido y humildemente recibido. Él refiere profundos relatos de las religiones principales, con un grado de detalle que ni el más avanzado erudito de cada religión puede recordar. Habla y canta con tan suave dulzura, como la madre más amorosa, que no podemos sino fundirnos en Sus caricias. Nos puede elevar hasta el cielo con la poderosa orden de un padre sabio.

Las palabras de Swami son vehículos divinos que llevan a nuestra propia divinidad. Nos enseñan a pensar correctamente, lo que a su vez nos impulsa a hablar y actuar correctamente. Las acciones moldean el carácter, y el carácter determina nuestro destino. Las palabras de Swami disipan la oscuridad del Kali Yuga y nos inspiran para buscar la unidad en pensamiento, palabra y acción. Con esta unidad alcanzamos la pureza, la cual culmina en la divinidad.

Gratitud al Eterno Conductor

¡Qué buena suerte tuve, de que se me permitiera escribir acerca del querido Swami! Dedicado a esta bendición, he apreciado en particular a "Sanathana Sarathi". En ella aparecieron por primera vez los escritos originales de Swami, incluyendo los preciosos Vahinis. El amor y la sabiduría que se encuentran en el "Bhagavatha Vahini" me ayudaron a desarrollar una visión de conjunto de las enseñanzas de Swami, en la que basé mi libro "Con Amor El Hombre Es Dios". Por eso tengo una gratitud especial hacia esta publicación.

Leyes más Reales que las Leyes de la Física

Me interesé por primera vez en desarrollar una visión de conjunto de las enseñanzas de Swami durante el primer viaje que hice para verlo, en mayo de 1972, cuando se efectuaba Su primer Curso de Verano sobre Cultura India y Espiritualidad. Allí me di cuenta de que es real la dimensión espiritual, y de que Swmi es una expresión concreta de la Divinidad. Yo estaba pasmado ante esta noción, y un día mientras estaba sentado con un amigo, lejos de la multitud, me sumergí profundamente en mis pensamientos. Impactado por la inexplicable fuerza del poder y el amor de Swami, vino a mí la idea de que las leyes que gobiernan la dimensión espiritual son más reales que las leyes de la física. Estaba tomando conciencia de que el mundo externo es transitorio y que un camino espiritual puede llevar hasta el Absoluto. Estaba despertando a la verdad de que más allá de lo transitorio está el invariable Dios eterno, quien de hecho, es mi propia alma. ¿Cuáles eran las leyes espirituales que me guiarían a percibir mi propia naturaleza divina? Mientras sopesaba estos pensamientos, sentí que  algo se movía frente a mí. Abrí los ojos, y para mi asombro, allí estaba Swami. Silenciosamente y balanceándose muy suavemente hacia atrás y adelante, estaba de pie con los codos flexionados y los antebrazos extendidos hacia mí, palmas hacia arriba moviéndose en círculos en el aire. Había una sublime sonrisa en Su rostro. Era un cuadro de éxtasis y paz.

Yo estaba conmovido por esta experiencia de la omnipresencia de Swami y su amorosa y trascendental respuesta a mis pensamientos. Swami se quedó en esta pose de sublime paz durante unos 15 segundos, para después alejarse caminando. Quedé con un profundo amor por Él y una motivación incrementada por entender a fondo, y practicar, Sus enseñanzas sobre el amor y mi propia divinidad.

Así empezó mi profunda búsqueda en las leyes del amor, que son más reales que las leyes de la física. En el curso de esta búsqueda encontré mucho en las páginas de "Sanathana Sarathi", lo que me ayudó a entender y practicar las enseñanzas de Swami.

Con Amor El Hombre Es Dios

En 1988 emprendí el primero de los tres viajes a Rusia. Swami me había dado permiso para hallar una editorial rusa para el libro "Sai Baba Y El Psiquiatra ". Yo no conocía nada del tema y carecía de un plan; recapitulando me doy cuenta de que Swami me estaba guiando a lo largo del Karma, con una generosa porción de protección y gracia.

Cuando comencé a pensar en la extraña circunstancia en que me encontraba, me pregunté porqué me sentía tan feliz e imperturbable, en un país ajeno que había estado enzarzado durante años en una guerra fría con los Estados Unidos, sin un plan definido, y sin conocer ninguna editorial en Moscú. En ese estado mental tomé el ejemplar de ese mes de mi amiga "Sanathana Sarathi". Leí el primer párrafo del primer discurso de Swami en la revista, y repentinamente se hicieron claras las razones de mi feliz estado mental. Sentí que este pequeño párrafo revelaba el secreto de una vida superior. Estaba alelado por la manera en que Swami capturó en ese breve párrafo la lección más crucial sobre cómo el amar a Dios otorga confianza. Ésta fue una iluminación que superaba a todo lo conocido en psiquiatría. Me cautivó a tal punto que dejé a un lado la revista y no pude leer más en todo el viaje. Memoricé las palabras, medité en ellas, y me sentí exaltado toda vez que orienté mi mente hacia ellas.

Una persona llena de amor tiene gran paz mental, es pura de corazón, y es inmune a  condiciones  adversas, fracasos y pérdidas. Esa fuerza se gana por el amor del Señor, que otorga gran autoconfianza. Esta autoconfianza genera una inmensa energía interna.

Esta afirmación describe cabalmente la supremacía del amor, la manera en que se lo encuentra, y la fuerza que brinda.

Es una percepción sobre el amor que se eleva por encima de lo que entiende la psiquiatría occidental.  Este amor trascendental, energizante, sólo se hace disponible por el amor de Dios (que Lo amemos, y que Él nos ame). Una vez alcanzado, tiene la capacidad de otorgarnos las mayores aspiraciones: paz mental (basta de ansiedad, basta de dolor), pureza de corazón (amar simplemente, íntimamente, desinteresadamente e incondicionalmente) y el poder de ser invulnerables ante las circunstancias. Algunos opinan que estos poderes son inalcanzables para los esfuerzos de los mortales y sólo pueden ser otorgados como un obsequio por la gracia de Dios. Swami dice que estos raros atributos son el subproducto natural de amar a Dios. Las palabras de Swami no sólo revelan maravillosas nociones acerca del camino espiritual, sino que su potencia, sabiduría y amor nos dan un atisbo de Su divinidad y también de la nuestra.

Por momentos trato de escribir, y a veces, especialmente cuando lo escrito queda bien, pienso que soy yo quien está escribiendo. Esto no es diferente a lo que hace cualquiera de nosotros cuando queda atrapado en su ego y olvida la verdad. Entonces viene Swami a corregir, recordándonos que Él es el Eterno Conductor, la preciosa forma exterior de nuestra divina realidad interna. Sólo podemos tener un viaje feliz y seguro cuando nos rendimos a esta verdad, librándonos del ego. Él me ayudó a entender este punto, en un sueño. En febrero de 2004 Swami me pidió que Le trajera el libro "Con Amor el Hombre es Dios" cuando volviera a verlo en junio. Tuve que trabajar mucho para tenerlo listo para imprimir. En la excitación de la actividad, mi ego comenzó a adjudicarse el mérito y perdió de vista el hecho de que Swami, nuestra realidad superior, era verdaderamente el escritor. Pronto tuve una encantadora visita de Swami en un sueño. Él se me acercó y yo me postré ante Él. Al levantarme, balbucí: "Swami, Te traigo un libro". Swami me miró amorosamente y dijo con suavidad: "Yo te traigo un libro". ¡Qué maravilloso recordatorio del lugar que Swami ocupa en nuestras vidas, ya que es Él quien nos trae la Verdad cuando estamos perdidos!  ¡Qué gracia vivir nuestras vidas con Sai  y tener a nuestra disposición Su palabra de guía! Regocijémonos en el luminoso amor de Su palabra y démosle gracias por la luz. Y en tu 50º cumpleaños, querida “Sanathana Sarathi”, agradecemos a Swami por haberte elegido para ser el tan brillante faro que nos anima a lo largo de Su senda. Feliz, muy feliz cumpleaños, “Sanathana Sarathi”, nos has hecho muy, pero muy felices.

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