Dedicado a la elevación Moral y Espiritual de la Humanidad Noviembre 2006       
Eterno Conductor
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¿QUIÉN ES SAI?

 
   

Dios es inescrutable. No puede ser realizado en el mundo objetivo externo;  Él está en el corazón mismo de cada ser.  Las piedras preciosas deben buscarse en lo profundo del suelo; no flotan en el aire.  Busquen a Dios en las profundidades de su ser, no en la tentadora y caleidoscópica naturaleza.  El cuerpo les ha sido dado a ustedes para este alto propósito, pero, ahora, lo están usando mal, como la persona que cocinaba su comida de todos los días en el vaso de oro y piedras preciosas que había recibido en herencia.

El hombre exalta a Dios como omnipresente, omnisciente y omnipotente, pero ignora Su presencia dentro de sí.  Por supuesto, muchos se aventuran a describir los atributos de Dios y lo proclaman como tal o cual cosa; pero no son más que sus propias conjeturas y los reflejos de sus propias predilecciones y preferencias.

¿Quién puede afirmar que Dios es esto o lo otro?  ¿Quién puede afirmar que Dios no tiene esta forma o aquel atributo?  Cada cual puede adquirir de la vasta extensión del océano sólo la cantidad que puede contener el recipiente que ha traído a la ribera, y de esa cantidad, sólo podrá captar un poquito de aquella inmensidad.

Cada religión define a Dios dentro de los límites que ella misma demarca y luego proclama que Lo ha captado todo.  Son como los siete ciegos que hablaban del elefante como de un pilar, un abanico, una cuerda o una pared, porque sólo tocaban una parte y no podían comprender al animal en su totalidad; así también, las religiones hablan de una parte y aseguran que su visión es completa y total.

Cada religión olvida que Dios es todas las formas y todos los nombres, todos los atributos y todas las aseveraciones.  La religión de la humanidad es la suma y sustancia de todos estos credos parciales, pues, hay una sola religión y es ...  la Religión del Amor.  Los varios miembros del elefante que parecían distintos y separados para los ciegos estaban todos activados y desarrollados por una sola corriente sanguínea; las varias religiones y credos que se sienten separados y distintos, han sido todos promovidos por la única y sola corriente del Amor.
El sentido de la vista por sí solo no puede visualizar la verdad.  Da sólo una información falsa y estéril.  Por ejemplo, muchos observan mis acciones y empiezan a declarar que Mi naturaleza es tal o cual. Son incapaces de medir la santidad, la majestad y la realidad eterna que Yo Soy. El poder de Sai Baba es ilimitado. Se manifiesta siempre. Todas las formas de ‘poder’ residen en la palma de Mi mano.

Pero aquellos que profesan haberme entendido, los sabios, los yoguis, los pandits, los jñanis, todos ellos están conscientes solamente de lo menos importante, de la casual manifestación externa de una parte infinitesimal de ese poder, como son los ‘milagros’.  No han querido ponerse en contacto con la fuente de todo poder y de toda sabiduría que está a disposición aquí y ahora.  Están satisfechos cuando logran una oportunidad de exhibir su erudición y de hacer gala de su conocimiento de las escrituras sin darse cuenta de que la Persona de quien emanaron ellas está entre ellos y ... por su causa.

Este ha sido el caso en todas las edades. La gente puede estar muy cerca físicamente del Avatar, pero viven sus vidas sin tener conciencia de su suerte; eso sí, exagerando el papel de los milagros que son tan triviales cuando se comparan con Mi Gloria y Majestad, como lo es el tamaño de un mosquito comparado con el del elefante sobre el cual se posa.  Por eso, cuando hablan de estos ‘milagros’ sonrío de compasión porque permiten que se les escape tan fácilmente la preciosa conciencia de Mi realidad.

Mi poder es inconmensurable; Mi verdad, inexplicable e insondable. Yo estoy anunciando esto acerca de Mí, pues ha surgido la necesidad.  Pero, lo que estoy haciendo ahora es sólo el obsequio de una ‘tarjeta de visita’.
Debo decirles que durante este Sai Avatar, no hay lugar para ‘dramas’ con escenas de fracasos y de derrotas.  Lo que Yo ordeno, se cumple.  Lo que Yo planeo, ocurre. Yo soy la Verdad y la Verdad no tiene necesidad de vacilar, ni de temer o doblegarse.

El ‘decretar’ es hasta superfluo para Mí, pues Mi gracia está siempre a disposición de los devotos que tienen amor y fe firmes.  Como Yo me muevo entre ustedes, hablándoles y cantándoles, hasta los intelectuales son incapaces de aceptar Mi verdad, Mi poder, Mi gloria o Mi verdadera tarea como Avatar.  Puedo resolver cualquier problema, no importa lo complicado que sea.  Estoy más allá del alcance de la indagación más intensiva y de la medición más meticulosa.  Sólo aquellos que han reconocido Mi amor y experimentado ese amor pueden asegurar que han vislumbrado Mi realidad, pues, el sendero del amor es el camino real que lleva a la humanidad hacia Mí.

No intenten conocerme a través de los ojos externos.  Cuando van a un templo y se paran delante de la imagen de Dios, oran con los ojos cerrados ¿no es así?  ¿Por qué?  Porque sienten que sólo el ojo interno de la sabiduría puede revelarles a Dios. Por lo tanto, no ansíen de Mí triviales objetos materiales, ansíenme a Mí, y serán recompensados.  No quiere eso decir que no deben recibir cualquier objeto que Yo les dé en señal de gracia de la plenitud de Mi amor.  Les diré porque doy estos anillos, talismanes, rosarios, y otros.  Es para marcar el lazo entre aquellos a quienes son dados y Yo.  Cuando les ocurre una calamidad, el objeto viene a Mí en un relámpago y regresa en otro, tomando de Mí la gracia curativa de la protección.  Esta gracia está siempre a disposición de todos los que Me llamen, por cualquier nombre o forma, no sólo para aquellos que llevan estos regalos. El amor es el lazo que obtiene la gracia.

Consideren el significado del nombre Sai Baba.  ‘Sa’ significa ‘divino’; ‘ai’ o ‘ayi’ significa ‘madre’ y ‘Baba’ significa ‘padre’.  El nombre así indica la Divina Madre y Padre.  Sus padres físicos puede que cultiven el amor con una dosis de egoísmo; pero esta Madre y Padre Sai derrama afecto o reprimendas sólo con el fin de llevarlos a la victoria en la lucha por la autorrealización. Pues, este Sai Baba ha venido con el fin de lograr la suprema tarea de unir en una sola familia a toda la humanidad a través del lazo de la fraternidad; de reafirmar e iluminar la realidad átmica o divina de cada ser a fin de revelar lo divino que es la base sobre la cual descansa todo el cosmos, y de instruir a todos para que reconozcan la divina herencia común que ata hombre con hombre, de manera que el hombre se desprenda de lo animal y se eleve hacia la Divinidad que es su meta.

Yo soy la Personificación del amor; el amor es Mi instrumento.  No hay criatura que no tenga amor; hasta el más bajo se ama a sí mismo, por lo menos, y su sí mismo es Dios. Así es que no hay ateos, aunque a algunos puede no gustarles Dios o rechazan a Dios, al igual que los enfermos de malaria o los diabéticos que no gustan de comer dulces.  Aquellos que se precian de ser ateos, algún día, una vez que haya pasado su enfermedad, amarán a Dios y Lo reverenciarán.

Yo tenía que decirles todo esto acerca de Mi Verdad, pues Yo deseo que mediten y deriven bienaventuranza de ello, para que se inspiren en observar las disciplinas establecidas y progresen hacia la meta de la autorrealización, de la realización del Sai que brilla en sus corazones.

Brindavan, Whitefield, 19-04-1974
Publicado en la revista “Sanathana Sarathi”, Julio 1974

 

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