Dedicado a la elevación Moral y Espiritual de la Humanidad Noviembre de 2009       
Eterno Conductor
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   UNA REVELACIÓN SOBRE LA REALIDAD DE SAI BABA
MAHARAJAKRISHNA RASGOTRA

“En estas últimas cuatro décadas, he tenido varias experiencias personales con los poderes sobrenaturales de Sai Baba; Sri  Maharajakrishna Rasgotra, antiguo Alto Comisionado de la India en el Reino Unido, describe en este artículo su experiencia con la Divinidad de Baba y dice que  ‘la revelación más deslumbrante de mi experiencia directa y personal con Baba Avatar, sucedió el 23 de junio de 2009’.

SIEMPRE, desde la primera vez que vi a Bhagavan Sri Sathya Sai Baba, el 2 de Julio de 1972, he ido a visitarlo dos o tres veces al año, en busca de apoyo espiritual. El tener contacto o conversar con Él, aún simplemente el verlo, es una experiencia enaltecedora y que eleva el espíritu. El énfasis que Él pone en la importancia de los valores humanos de verdad, rectitud, paz, amor y no violencia en la conducta humana y en la unidad de la humanidad alrededor del amor y el servicio, son de crucial importancia en el mundo actual que está desgarrado por cuenta de las confrontaciones políticas, la codicia económica y las luchas religiosas. Es por esto que multitudes llegan a su Ashram en Puttaparthi, se conmueven con lo que ven y llevan hasta los rincones de la tierra la noticia de que un Nuevo Avatar, de la tradición de Rama, Krishna, Buda y Jesús, está aquí para volvernos una civilización más humana.

En estas últimas cuatro décadas, he tenido varias experiencias personales con los poderes sobrenaturales de Sai Baba; la revelación más deslumbrante de mi experiencia directa y personal con Baba Avatar, sucedió el 23 de junio de 2009. Durante una entrevista que Baba me dio el 22 de junio, yo había mencionado de pasada, que mi esposa tres o cuatro veces al día se sentaba a orar en el altar de Sai en nuestra casa en Delhi y en nuestro apartamento en Londres. Él lo sabía, así me dijo, y agregó, “Ella tiene devoción pero su fe flaquea.” Luego me miró fijamente a los ojos y me dijo; “Y ahora tú también estás comenzando a tener dudas!” Yo lo objeté, pero por supuesto que el Omnisciente estaba en lo cierto. Yo había estado escuchando comentarios irónicos de algunos ‘devotos’ sobre el Avatar en silla de ruedas, o aún abrigando algunas decepciones porque no me había concedido este u otro deseo que, de acuerdo con la sabiduría divina de Baba, ni siquiera debería haber estado ahí. Una que otra vez me había preguntado si los poderes divinos de Baba estarían eclipsando. Lo amo con todo mí ser, lo adoro y lo alabo como un Avatar, pero una pequeña duda me asechaba en los oscuros lugares de mi mente. Baba había decidido arrancar las dudas de raíz.


Al siguiente día partiría de Prasanthi y Baba graciosamente me había dicho que me vería en el Mandir en la mañana del 23 de junio. En consecuencia, en la mañana del martes 23 de junio, ocupé mi puesto de siempre en la parte de afuera de la verandah del Mandir, desde donde veo perfectamente la llegada y la salida de Baba y la mayor parte de Su ronda que hace para dar el Darshan a los devotos en el Sai Kulwant Hall. Desde mi asiento, puedo ver prácticamente desde que sale de Su residencia hasta su corto viaje hasta el Mandir. Generalmente se demora unos tres minutos en llegar a la puerta del hall, el área reservada para las mujeres devotas. Todo parecía normal esa mañana. Como de costumbre, mi vista estaba fija en el punto más allá de la puerta donde aparecería Baba. Un momento después de que Baba salió de Su residencia y yo lo estaba viendo, comenzaron a suceder cosas que yo nunca antes había experimentado. De repente, sentí un suave calor en mi cuerpo y comencé a tener cambios en mi visión. Todo era estático y estable un momento antes; la pared, la puerta, los sólidos edificios de atrás y las filas de mujeres devotas en sus saris multi colores, el inmenso Sai Kulwant Hall en sí- todo se convirtió en un mar de suaves olas de luces en muchos tonos de violeta.
Instintivamente, mi mano derecha tocó el pulso en mi mano izquierda. El pulso era normal. Todavía pude ver claramente, durante uno o dos instantes, a Baba en su silla de ruedas acompañado por el Secretario del Sri Sathya Sai Central Trust, el señor Sri Chakravarthi, por el antiguo Viceministro señor Sri S.V. Giri y por una pareja de compañeros, y avanzaban lentamente hacia la puerta. Momentáneamente, la escena cambia y hay luz por todos lados- ¡la luz blanca más pura envolvía todo!


Parecía como si no hubiera existido nada nunca excepto el resplandor celestial que estaba contemplando. Adondequiera que llevara la mirada, solamente veía luz, una luminosidad que envolvía todo. Las paredes que tienen encima cercas de hierro, los sólidos edificios más allá de la puerta donde había tenido una clara visión de Baba y Sus acompañantes y unos pocos miles de devotos sentado a los dos lados de la ruta de Baba hacia el templo, Bhagavan Baba y Su grupo – todos se habían convertido milagrosamente en aquella resplandeciente y esplendorosa divina refulgencia.


Mientras contemplaba esta maravilla, recuerdo haberme dicho a mí mismo: Estoy totalmente consciente, esto es real pero tan extraño. ¡La luz es tan brillante, pero no hace daño a mis ojos, y no emite ningún calor! También observe lo maravillosamente calmado que me sentía mientras mis ojos se divertían con aquella luminiscencia fresca y brillante que había transformado todo en luz. El espectáculo sobrenatural no me intranquilizó. De repente se me vino un pensamiento: Mi Divino Maestro me está dando una visión de Su Realidad. No tenía más dudas. Estoy salvado; he sido bendecido!


En un santiamén, tal como apareció, la escena comenzó a cambiar, la luz rápidamente se alejaba de todos lados hacia un punto como unos 2 o 3 metros de la puerta del Sai Kulwant Hall, donde Baba y Su grupo habían llegado para entonces. Ahora podía divisar a Baba en el centro de un resplandor que se achicaba rápidamente. Y después, era la misma escena diaria y normal de Bhagavan Sri Sathya Sai Baba en Su ronda habitual bendiciendo a los devotos congregados. Mis ojos se llenaron de lágrimas de amor, felicidad y gratitud. ¿Cuánto duró todo esto? No lo podría decir. Posiblemente no más de cuatro o cinco minutos.


Deslumbrado con lo que había presenciado, la transfiguración de Baba y los alrededores en un mar de luz, me senté en la verandah, ajeno a lo que me rodeaba. Unos pocos minutos después alguien me empujó suavemente y vi que la silla de ruedas de Baba venía hacia mí. Rápidamente me levanté y puse mi cabeza sobre Sus pies. Cuando me levanté y lo mire, me regaló una sonrisa beatifica y levantó Su mano derecha bendiciéndome. No dijimos ni una palabra; no era necesario. El Avatar me había bendecido con una revelación de Su Realidad.

El Gita dice, el hombre que duda perece (Samshayatma Vinashyati). La tarde anterior, Baba había dicho que yo había comenzado a ser presa de la duda y que Él había decidido reforzar mi fe dándome una visión de Su Realidad. El Maestro compasivo no iba a permitir que toda una vida de fe y devoción sucumbiera por una pequeña mancha de duda. Esa mañana, Baba no se quedó largo rato en el templo. Sin embargo, antes de salir, me bendijo de nuevo y me dijo; “Todo está bien; hoy te puedes devolver a Delhi.”


Mientras escribo esto recordando calmadamente los hechos, dos semanas después de que ocurrieran, me surge una pregunta en mi mente: De hecho Baba sí me dio una visión de Su Realidad pero, ¿no habían más cosas en el panorama que Él me mostró? Por supuesto que Él es esa Luz Divina pero y qué pasa con esos miles de hombres y mujeres, y la masa sólida de materia inanimada alrededor que también se evaporó en la luz? ¿Son todos partes integrales de aquél Ser que es la luz? ¿No me habrá dado Baba también una visión de la máxima Verdad, es decir, la unidad de todo lo existente, animado o inanimado?

De esta forma, Bhagavan Sri Sathya Sai Baba se me reveló como la Luz Suprema que los Upanishads describen como el Narayana, la Realidad Suprema Superior que también  es llamada por los Upanishads como el Brahman. Bhagavan Sri Sathya Sai Baba es esa Luz Suprema. Bienaventurados los que vivimos en la tierra en Su tiempo.

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