ENTREVISTA “Lo que me impresionó fue esa sensación de familia Sai. No importa si estoy en Nueva Zelandia o en San Petersburgo, donde no se habla ni una palabra en inglés, pero ahí está ese don de vínculo de la familia Sai. Esa hebra compartida que lo ata todo es Swami”, dijo el Dr. Voleti Choudhary, un renombrado cirujano cardiovascular de California, durante una entrevista con el Dr. G. Venkataraman, anterior Vice Rector de la Universidad Sri Sathya Sai.
SAI RAM, Dr. Choudhary. Bienvenido a los estudios de Radio Sai. ¿Ha estado viajando mucho, llevando el mensaje de Swami? ¿Cuándo comenzó a viajar alrededor del mundo?
De hecho, fue durante el cumpleaños de Swami, en el 2003, que decidí hacerlo. En mis manos tenía un mapa del mundo que le mostré a Swami y le dije que quería viajar alrededor del mundo. Le mostré en el mapa las ciudades y los países que estaba visitando. Esto tomó cinco segundos, y Él me dijo, “Choudhary, viajar en un mapa es muy fácil.” Yo le dije, “Swami, con Tu gracia, podré viajar de verdad.” Él me contestó, “Sí, Manchidi (bien).”
En el mapa usted señaló muchos países. ¿Cuántos países ha visitado?
Cuando me fui de aquí, luego del cumpleaños de Swami, visité la parte oriental de Australia; fui a Melbourne y a Sydney. Luego tuve que venir para Sivarathri. Después de Sivarathri, visité toda Nueva Zelandia, la parte occidental de Australia. De ahí, seguí a los Estados Unidos – Miami. Desde Miami fui a tres lugares en América Central – San Salvador en El Salvador, San José en Costa Rica y Santo Domingo en la República Dominicana. Luego tuve que venir y ver a Swami porque aquí se celebró el matrimonio de mi sobrino. Después de eso fui al Reino Unido y me quedé cuatro días en Londres, visitando Centros Sai. De Londres fui a Copenhagen donde se había organizado un retiro de dos días. Luego de Copenhagen fui a San Petersburgo, donde había un retiro para los 12 países de habla rusa. De San Petersburgo seguí a Moscú y visité el Centro Sai de Moscú. Y así sucedió que el siguiente fin de semana había un retiro en Ámsterdam donde participaron los devotos de tres países – los Países Bajos, Luxemburgo y Bélgica. Posteriormente, fui a Italia y cubrí Milán, Roma, Nápoles y Venecia. Regresé el 29 de mayo.
Tal vez debería preguntarle dónde no ha ido todavía. Pareciera que probablemente deberá ir a América del Sur, no Latinoamérica. No, señor. En realidad recibí la bendición de Swami en el 2002 y fui a Chile. De ahí seguí hasta Argentina, y de Argentina a Brasil.
Entonces esto es en realidad su segunda vuelta. ¿Qué hay con África?
En algún momento deberé visitar ese país.
Muy bien, volvamos entonces a los detalles de su trote por el mundo. Tal vez debería comenzar yo con sus primeros viajes, cuando visitó algunos países suramericanos. Eso posiblemente fue la primera vez que usted salió a este tipo de misión, ¿cierto?
Sí, es verdaderamente sorprendente cómo Swami lo arma todo. Realmente no podemos comprenderle. Cuando vine en el 2002 para Gurú Purnima, la gente de Brasil me invitó primero a venir a su país en la misión de Swami. Cuando los de Argentina y Chile supieron que iba a ir a Brasil, también me invitaron.
¿Cuáles ciudades visitó usted en estos tres países?
Santiago en Chile y Buenos Aires en Argentina. En Brasil fui a Sao Paulo y a Río de Janeiro.
Hablando ahora sobre América del Sur, quisiera pedirle que nos cuente sobre el tipo de relación que tienen ahí con Swami. Cuéntenos algo sobre la devoción que le tienen a Swami.
Para eso tengo solamente una palabra: es increíble. Ellos aman muchísimo a Swami. De igual modo, ellos sobresalen en la música. Debería usted escuchar sus Bhajans; hay ahí tanta sinceridad y tanta devoción. Le contaré un ejemplo que usted entenderá mejor que cualquier otra cosa que yo le pueda decir. El último día estaba yo en Río de Janeiro donde esa noche iba a dar mi última conferencia. No tiene usted idea de cuánto ellos aman el football en América del Sur. Ese día jugaban en Brasil los dos equipos más importantes. Hubieran dado cualquier cosa por tener un boleto de entrada al partido o poder verlo por televisión. Pero ese hermoso salón donde yo hablé estaba totalmente lleno. Todos habían venido a escuchar sobre las historias de Swami.
Es realmente un gusto escuchar eso. Y ahora, mi pregunta: ¿Cuál es el secreto? ¿Cuál es la magia?
La magia, naturalmente, es Swami. Le daré un ejemplo. Estaba yo hablando con una de las maestras en una escuela de Swami en Río de Janeiro. Es una escuela aprobada por el Departamento de Educación de Brasil. Le pregunté, “¿Alguna vez fue a Puttaparthi a ver a Swami?” Ella me contestó, “No.” Le dije, “Está usted enseñando en la escuela de Swami. ¿Acaso no quiere usted ver a Swami?” Ella apuntó a su corazón y me dijo, “No, no. Swami está aquí.” Es todo lo que me dijo. Ahora siempre cuento este ejemplo. Cuando me fui de aquí, le pregunté a Swami sobre qué debía yo hablar. Y Swami dijo, “Habla sobre tus experiencias. No necesitas hacer nada más.” Pero lo que Él no me había dicho era que yo iba a aprender más de ellos de lo que yo iba a poder contarles. He aprendido tanto de esta pequeña experiencia, con esta señora que sabía más de lo que yo sabía. Ella ha evolucionado más que yo. Ella me dijo que no tenía que ir a Puttaparthi; que Swami estaba en lo más profundo de su corazón. Ella estaba haciendo el trabajo de Swami por lo que ni el espacio ni el tiempo tenían para ella relevancia alguna.
Parece ser, por lo que usted nos cuenta, que todos ellos están profundamente evolucionados. Ellos entendieron lo que dijo Jesús, “El reino de Dios está en ustedes.” No es a menudo que uno escucha a la gente decir, con esa convicción, “Swami está en mí.”
Absolutamente. He visto a los estudiantes cantar los Bhajans con gran devoción. Los maestros les enseñan. Esa misma devoción la encontré en todos los lugares a los que fui. Es impresionante. Más aún, los Centros Sai están desarrollando grandes actividades Seva. De los 200 millones de habitantes en Brasil, 20 millones viven en Sao Paulo que es una de las ubicaciones más pobres. La Organización Sai tiene ahí dos centros y estos centros hacen un servicio muy bueno.
Unos cuantos años después volvió usted a darle la vuelta al mundo. Comenzó con Australia, siguió hasta América Central y así de ahí en adelante. Vayamos ahora a Australia. ¿Cuántos lugares visitó usted en Australia y en Nueva Zelandia, juntos?
Visité unos 18-19 Centros Sai.
La pregunta inevitable es: ¿Qué tipo de diferencias encontró usted entre Australia y Argentina, los países latinoamericanos y del Pacífico?
En realidad, antes de que le responda eso quisiera decirle algo que es común en ambos. Y es que ellos tienen una de las actividades Sai más organizadas. En toda Australia hay involucrada una enorme cantidad de habilidades organizacionales, y he visto lo mismo en toda Latinoamérica.
Y ahora, en términos de lo que yo llamaría otros parámetros, ¿cómo compararía usted sus experiencias en Australia y en Nueva Zelandia? ¿Vio alguna diferencia entre Australia y Nueva Zelandia o se encontraban ambos en la misma condición?
En Australia hay muchos más Centros Sai. En Nueva Zelandia sólo visité la isla del norte, solamente Auckland y Wellington. Visité tres centros en Auckland, dos centros en Wellington. Pero debo decirle una cosa, en ambos lugares la devoción por Swami es total. Es increíble. Pero cuando aterricé en el aeropuerto, había varias personas esperando afuera con una linda pancarta que decía, “Sai Ram, Dr. Voleti.” Fue así cómo reconocí quieres eran. Entré al carro y también ahí había una foto de Swami. Ellos tocaban Bhajans de Swami y luego me llevaron al lugar donde debía alojarme. Lo que más me impresionó fue la sensación de familia Sai. No importa si estoy en Nueva Zelandia o en San Petersburgo, donde no se habla una palabra en inglés, ahí existe ese vínculo común de la familia Sai. Esa hebra común que lo ata todo es Swami.
Hablemos ahora sobre San Salvador y lugares similares. ¿Cuándo fue usted ahí?
Fui a San Salvador durante el fin de semana de Semana Santa en el 2004, desde el 7 al 11 de abril. Ahí, en medio de la ciudad, hay una plantación de café y es propiedad de un devoto Sai. En cada plantación de café hay una casa muy linda. Esta reunión fue un retiro durante Semana Santa; aparentemente ellos hacen este retiro cada año y fue así como me invitaron. Se habían reunido personas de tres países – El Salvador, Guatemala y Costa Rica y habían dispuesto todo de manera muy hermosa. En las mañanas, a eso de las 5:30-6:00, hacen el Nagar Sankirtan en las instalaciones. Van por la plantación y cantan Bhajans. La noche anterior, ellos prepararon un hermoso altar para Swami. En este retiro participaron unas 90 personas, incluyendo algunos adultos jóvenes.
¿Y cómo es que usted fue a la República Dominicana?
Todo esto lo arregló John Behner, el Coordinador Central de esta región. Cuando fui a Santo Domingo, en la República Dominicana, ellos lo denominaron una reunión internacional, lo que fue verdad ya que habían personas de tres países – República Dominicana, Haití y Puerto Rico.
Si no me equivoco, en la República Dominicana y en Puerto Rico hablan español, y en Haití hablan francés.
Sí. Fue la primera vez que se reunieron y organizaron una gran reunión. De Haití vino, especialmente, una delegación de 30 personas. Les hablaba en inglés, una persona traducía al español lo que yo decía, y otra persona lo traducía al francés.
Entonces, desde América Central crucemos ahora el Océano Atlántico y vayamos a Europa. Usted visitó muchos lugares, desde Ámsterdam a Moscú. ¿Cuáles fueron sus experiencias? ¿Cuál de ellas considera usted que es la más asombrosa o interesante?
El hecho más notable sobre las personas en Rusia es su amor y su devoción por Swami. Ellos dicen, “Amamos a Swami.” Ellos te cuidan como si tú fueras Swami. No sólo soy yo quien siente esto; he hablado con algunas personas que han ido para allá y han sentido lo mismo.
Eso es cierto. Hablé con Samuel Sandweiss; él estaba abrumado por lo que vio y experimentó durante su visita a Rusia. Usted visitó San Petersburgo y Moscú. Cuéntenos.
Sabe, en todo este viaje de 45.000 km nunca perdí mi vuelo, nunca perdí mi equipaje o mi reservación, nunca perdí una conexión. No es fácil obtener una visa para Rusia. Con la gracia de Swami, la recibí en tan sólo tres días. Cuando salí del aeropuerto de San Petersburgo no sabía qué hacer. Y ahí estaba un hombre esperándome, con una foto de Swami, y me dijo, “Sai Ram.” Eso era todo lo que sabía decir en inglés. Luego, naturalmente, me llevó hasta el retiro que tenían. Es un lugar hermoso en las afueras de San Petersburgo. Un alojamiento muy mínimo. Fueron muy amables y me alojaron con uno de los devotos. De hecho, fue una conferencia de cuatro días. Pero tenía que quedarme durante dos días pues debía ir al retiro en Copenhagen. Ellos me alertaron de antemano que la temperatura estaría a cinco grados y que iba a llover. No obstante, y aunque usted no lo crea, cuando aterricé en San Petersburgo la temperatura era de 18 grados y hacía sol. Y me dijeron, “Vea el tiempo que Swami le mandó.” El clima el domingo fue bueno; el lunes por la mañana terminamos la conferencia y vinimos a San Petersburgo y no dejaba de llover. Había un hermoso arco iris de un lado al otro de San Petersburgo, por encima del río. Ellos dijeron, “¡Mire, la señal de Swami, un arco iris!” Ellos lo saben todo sobre Swami. Uno de los devotos maneja cinco restaurantes vegetarianos en San Petersburgo. A uno de los lados tiene una pequeña sección para los devotos de Swami. La gente siempre tiene una deidad que prefiere; para mí es Easwara. Ellos me condujeron hacia una mesa y, para mi sorpresa, justo frente a mí estaba el cuadro del Señor Siva y Parvati y, del otro lado, estaba el Señor Ganesha. Ellos realmente se esmeraron conmigo. En la tarde hubo conferencias de mesas redondas durante hora y media. Una de ellas fue sobre el sistema educativo, otra únicamente sobre el servicio, otra sobre la meditación, etc. Es asombroso cuán sinceros son al realizar estas conferencias. Se dividieron en sub-grupos e hicieron sesiones para hacer sugerencias. Me dieron un intérprete para que yo pudiera mantenerme al tanto de lo que sucedía. ¿Sabe cuántas personas habían asistido a ese retiro? Más de 450. Ellos provenían de todos los 12 países de habla rusa. Tienen dos cosas en común – el idioma ruso y Swami.
¿Cuál es la impresión dominante que se lleva usted de su tour por el mundo? Ha estado en América Latina, América Central, en Australia, ha estado en Rusia y en otras partes de Europa. ¿Qué es lo principal que sobresale de este viaje?
Todo es el reino de Sai, el reino del amor. Pensé que yo les iba a contar sobre mis experiencias. En Rusia un devoto me dijo, “Somos tan afortunados de que Swami le haya enviado para poder escuchar sus agradables experiencias.” Le respondí, “Disculpen, yo pensaba eso cuando me fui. Pero ahora les diré que no son ustedes los afortunados; el afortunado soy yo porque Swami me envió.”
O sea, su tour de charlas se convirtió en un tour educativo. Le tengo otra pregunta: Usted ha ido a países con diferentes antecedentes sociales y políticos; países como Haití, Rusia, los Países Bajos, Italia, Australia, etc. ¿Qué cosa sobre Swami es lo que más les atrae a ellos?
Hay dos cosas que literalmente les atraen – el amor que emana de Swami, que todos nosotros podemos sentir, y la cantidad de servicio que Swami ha hecho para los pueblos.
Muy bien, señor. Ya que usted ha venido de los Estados Unidos y es un ciudadano americano, permítame preguntarle esto: ¿Qué tan preparados están los Estados Unidos para recibir el amor de Swami?
Creo que los Estados Unidos se están preparando para recibir el amor de Swami. Tan sólo en el estado de California, de donde vengo, tenemos de veinticinco a treinta Centros Sai. Creo que está sucediendo. Le cuento que, por primera vez, los americanos están redescubriendo el matrimonio, están redescubriendo la familia como una unidad. Y esto sucede en los Estados Unidos en estos mismos momentos. Para mí, esto es la primera señal de cambio en la sociedad. Están regresando a la normalidad. Sucede lentamente, pero con seguridad. Voy a retiros en Nueva York, Chicago, Los Ángeles, donde tenemos unas 800-900 personas. En especial, el retiro en Nueva York llegó a ser tan grande que tuvimos que dividirlo en dos retiros. Por lo tanto, esto significa que el mensaje les está llegando. Solamente es cuestión de tiempo. Creo que sucederá.
Con esta maravillosa noticia concluiré esta conversación, por ahora. Antes de agradecerle quisiera pedirle que, por favor, viaje más, regrese y cuéntenos más.
Muchas gracias. Sai Ram.
Cortesía de: Radio Sai Global Harmony
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