Dedicado a la elevación Moral y Espiritual de la Humanidad Septiembre de 2009       
Eterno Conductor
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   PEQUEÑA HISTORIA
ACHARYA DEVO BHAVA
Muchos discípulos del Sabio Gautam vivieron en su Ashram y fueron educados por él. Cierto día él estaba sentado muy pensativo. Viendo esto, sus discípulos se le acercaron y le preguntaron “¡Venerado Gurú! Pareces estar inmerso en alguna preocupación. ¿Podemos saber cuál es la razón?” Explicando la razón de su preocupación, el Gurú dijo, “¡Mis queridos! Todos ustedes saben que esta región ha sido afectada por la hambruna debido a la falta de lluvias. Hay 400 vacas en nuestro Ashram. Hasta donde nuestros ojos pueden ver, no hay agua ni pasto cerca. Entonces ¿cómo les vamos a dar agua y alimento? No soporto ver a estos animales sufriendo. Sería muy bueno si estas vacas pudieran llevarse a un buen sitio y traerlas cuando haya pasado la hambruna. Estoy pensando si alguno de mis discípulos puede hacer este trabajo.” Todos los discípulos comenzaron a mirarse unos a otros, apoderados de pánico pensando cómo sería posible que una sola persona pudiera llevar a un sitio lejano tantas vacas y cuidarlas. 

Cuando nadie se adelantó para decir que estaba listo para partir, un discípulo llamado Satyakama fue ante el Gurú, le hizo una venia y oró, “¡Oh venerado Gurú! Dame tus órdenes y bendiciones. Llevaré a estas vacas a otro lugar.” El Gurú dijo con alegría, “¡Mi querido! regresa al Ashram cuando el número de vacas aumente de 400 a 1,000.” Diciendo esto, el Gurú lo bendijo y lo envió con 400 vacas. Con una fe firme en su Gurú, Satyakama partió en su viaje con las 400 vacas. A los pocos días llegó a un lugar agradable, con una naturaleza muy rica, con verdes montañas y praderas donde también corría un río. Satyakama estaba muy emocionado por haber encontrado ese sitio tan hermoso. 
Se levantaba temprano todas las mañanas, hacía el Japa y el Dhyana (repetición del Nombre de Dios y meditación) después tomaba un baño y se dedicaba a la tarea de cuidar a las vacas. Mientras que las vacas pastaban en los campos, él hacia  Namasmarana (repetición del Nombre de Dios). Se dedicó a servir a las vacas, considerando el servicio a las vacas como el servicio a su Gurú.
Concentrado como estaba en su labor, nunca contó el número de vacas. Después de un tiempo, el Señor Indra, el rey de los dioses, se le manifestó y le dijo, “¡Mi querido! El número de tus vacas ha llegado a 1,000. ¿Has olvidado las palabras de tu Gurú? Es tiempo de que regreses al Ashram de tu Gurú.” Satyakama le dio infinitas gracias al Señor Indra y comenzó su viaje de regreso al Ashram.
El Señor Indra viajó todos los días con Satyakama y le enseño el conocimiento de la esencia de los Vedas. Después de haberle dado el conocimiento de todos los cuatro Vedas, el Señor Indra bendijo a Satyakama y desapareció. Cuando Satyakama llegó al Ashram de su Gurú, su cara brillaba con una refulgencia divina. Al verlo, el Gurú comprendió la experiencia que había tenido Satyakama. Lo abrazó y bendijo con lágrimas de felicidad en sus ojos. 

De acuerdo con la cultura de Bharat, el Gurú es en verdad Dios. Esto es lo que debemos comprender. Las escrituras declaran: Acharya Devo Bhava (veneren al Gurú como Dios). Pero no se beneficiarán en nada si simplemente repiten este axioma. Lo que se requiere es demostrarlo poniéndolo en práctica. Satyakama se hizo merecedor de la gracia del rey de los dioses al comportarse de esta manera. 
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