DULZURA EN LA FRUTA
“La inteligencia está fuera de lugar en los temas espirituales en donde los artificios y la artificialidad son impedimentos más que ayuda. Es entonces cuando la inteligencia aumenta y ahoga la sinceridad y la franqueza en temas espirituales y en la relación entre Dios y el hombre que viene el Avatar”, dijo Bhagaván mientras pronunciaba un iluminador Discurso de Guru Purnima en Prasanthi Nilayam en 1966.
LA MAYORIA de los hombres pasan todo el lapso de vida asignado a ellos o ganado por ellos en participar en rica pero dañosa comida y bebida, y se complacen con pasatiempos glamorosos pero más dañosos. ¡Qué patético desperdicio de cosas preciosas! Aunque pertenece al género animal, el hombre tiene mucho más que su prójimo en equipamiento físico, mental y moral. Tiene memoria, lenguaje, conciencia, reverencia, asombro, maravilla y un inexplicable sentido de descontento, el precursor del desapego. Tiene la oportunidad gloriosa de visualizar su identidad con el misterio que se manifiesta como este universo. Pero él está tan hundido en la ignorancia que se comporta como si fuera un animal, como el resto, y se revuelca en el dolor y el vicio.
 |
El hombre debería alcanzar la Divinidad Es como si el fuego hubiera olvidado su capacidad de quemar o el agua su naturaleza de humedecer; el hombre se ha olvidado de su naturaleza de extenderse hacia la Divinidad; su capacidad de buscar y asegurar la verdad del universo del cual es parte; su capacidad de entrenarse mediante la virtud, justicia, el amor y la simpatía para ascender desde lo particular hacia lo universal. El puede lograr la consumación y el punto culminante de fundirse con lo inmanente que está detrás de todo este cambio. Fue Vyasa, cuya memoria se consagra en este festival de Vyasa Purnina, quien sostuvo que el hombre antes de errar, el hombre tenía este destino y esta disciplina, en los variados textos que llevan su nombre.
Vyasa cotejó los textos Védicos y compuso los Brahma Sutras, uniendo en forma epigramática las enseñanzas esenciales de los Vedas y el Vedanta. Él también ubicó a la humanidad bajo una profunda deuda de gratitud mediante la elaboración de lecciones morales y espirituales de los Vedas y Vedantas en la magnífica épica filosófica poética, el Mahabharata, y en las dulces colecciones saturadas de Bhakti (devoción) de historias divinas llamada el Bhagavata. Cada una de estas por sí misma puede producir la liberación del hombre, siempre y cuando él beba las lecciones y las practique. Mientras los Brahma Sutras pueden ser útiles solo a un limitado número de buscadores intelectuales, el Mahabharata y el Bhagavata son para el hombre común, el buscador neófito. Ellos sirven igualmente bien y tan rápidamente como los otros textos, sino más rápido. Los Vedas y Vedanta pueden ser tomados como un billete de una rupia mientras que las épicas y Puranas como el Mahabharata y el Bhagavata son 100 paisas, lo que significa lo mismo, pues una rupia equivale a 100 paisas.
Hagan cada Obra con Espíritu Dedicado Los Puranas y las épicas enseñan el sendero de la devoción y de la entrega. Piden que el hombre haga cada obra con un espíritu dedicado. Permitan al viento de la duda o al sol de la desesperación afectar el pote de Ananda que han llenado, y se evaporará rápidamente. Pero mantengan el pote en las frescas aguas de la buena compañía y de las buenas obras; puede ser preservada sin menoscabo para siempre. Ananda también crece cuando se habita en ella en silencio y se recapitulan las circunstancias que la produjeron. Es por eso que Manana (Contemplación) se erige tan importante como una parte del esfuerzo espiritual. Como el niño que arroja sus juguetes y comienza a llorar, también deben darse cuenta de la mezquindad de los juguetes de la fama y la fortuna y llamar a la madre. El niño siente que todo lo demás es basura ante el amor de la madre y la bendición de su presencia. Uno no debe aspirar a nada menos. En la corte de Bhojaraja, Kalidasa era insultado por los poetas y sabios más ancianos que estaban celosos de sus logros. Él era pobre y esa era razón suficiente para que ellos lo menospreciaran. Cuando el aljibe está lleno, los sapos se sientan alrededor de su orilla y croan; cuando está seco, ningún sapo salta a su lado. Los ancianos difundían escándalos acerca de Kalidasa y trataban de expulsarlo de la corte del rey.
La Inteligencia está Fuera de Lugar en los Temas Espirituales Kalidasa sabía de una sola persona que estaba libre de celos y orgullo y era la Madre Kali. Entonces, fue al templo de Kali y oró ante la Madre para que le asegurara un alto estatus entre los poetas. Después de un largo tiempo dedicado a la plegaria, Kalidasa escuchó una Voz emanando del altar y ensalzaba a Dandi y Bhavabhuti como grandes genios y eruditos. ¡No hubo ni un susurro acerca de sus logros! Así, se sintió herido y hasta agraviado, y ventiló su ira en ásperas palabras e insistió que la Madre declarara la verdad, aunque fuera desagradable. Entonces la Voz anunció, Twamevaham, Twamevaham, Twamevaham, Na Samshayah ¡tú eres yo misma, tú eres yo misma, tú eres yo misma, sin duda! ¿Qué estatus mayor necesitaba Kalidasa? Esta es la respuesta que cada buscador conseguirá, pues esa es su verdad, su realidad, su premio y consumación.
Hay muchas historias que describen a Kalidasa como un poeta muy ingenioso que venció las estratagemas de sus oponentes con Yukti (inteligencia); pero su Bhakti (Devoción) era mucho mayor que su Yukti. Me acuerdo de la astucia de un cabeza de familia cuando escuchó a medianoche el ruido de que ladrones estaban irrumpiendo en su casa. Adivinó que estaban a un tiro de piedra de distancia y le preguntó a su esposa lo suficientemente fuerte para que escucharan los ladrones, ¿Por qué me estás retando así, pidiendo que te traiga todas las joyas que empeñé en el Marwari (prestamista)? Sé que todo tu oro se ha ido ahí y sabes que no tengo ni una rupia conmigo. Ya vendrán buenos tiempos; ciertamente las recuperaré y te las daré.” No es necesario que les cuente que los ladrones se fueron, para entrar a otra casa esa noche; dejaron la casa que no tenía ¡“ oro, ni siquiera una rupia”! Una astucia tal está fuera de lugar en los temas espirituales donde los artificios y artificialidad son impedimentos más que ayuda. Cuando ese ingenio aumenta y ahoga la sinceridad y la franqueza en los temas espirituales y en la relación entre Dios y el hombre es que viene el Avatar. Como acaba de decir el Ministro de Salud de Mysore, la astucia degenera en arrogancia, y eso hace que el hombre olvide a Dios que es el motivador interno.
Aprendan el Arte de Operar la Máquina Humana Puede que tengan un costoso transistor o reloj o fonógrafo con ustedes pero si no saben cómo usarlo eficientemente, apenas si son maderas. ¡Ahora, imaginen qué máquina maravillosa serían ustedes mismos! ¿No deberían aprender a operarla y sacarle el mejor resultado? ¿Cuál es el beneficio si usan una afilada espada con empuñadura de plata para cortar verdura? Los videntes de la India descubrieron el arte de operar esta máquina humana, pero sus descendientes han permitido que este arte decline. Los maestros no tienen deseos de aprenderlo; no tienen calificaciones para practicarlo ni entusiasmo de descubrirlo. Los líderes de la gente que están a cargo del gobierno lo desconocen. Siempre y cuando haya sed de conocerlo, aunque un solo sabio fuera adepto a este arte, sería suficiente; muchos pueden prender sus lámparas de la llama de ese sabio. Vyasa es un sabio así, el más avanzado y el primero. Por eso es que se lo describe como Narayana Mismo.
Bebiendo las enseñanzas del Bhagavata, su Tamo Guna (cualidad de inercia) se elevará en Rajo Guna (cualidad de la actividad vigorosa) y se purificará en Satva Guna (cualidad de equilibrio y serenidad). Es como la fruta creciendo gracias a la influencia combinada de la tierra y el sol, primero en completa amargura, luego a dulzura parcial y finalmente en completa dulzura, en tres etapas. El hombre también por las fuerzas mellizas de la gracia externa y el anhelo interno, crece hacia la completa dulzura de Ananda y Prema (Bienaventuranza y Amor desinteresado)
Del Discurso de Bhagavan en Prasanthi Nilayam en ocasión de Gurú Purnima, Julio 2 de 1966.
|