SHIRDI SAI, PARTHI SAI Bhagavan ha estado bendiciendo a muchos devotos con la experiencia de que Shirdi Sai y Sathya Sai son las dos encarnaciones del mismo Ser Supremo. Esta comunicación recibida por el Prof. N. Kasturi en 1959 de un devoto de Delhi transmite la misma verdad.
HACE exactamente tres meses. Yo volvía en mi bicicleta de mi oficina en el Delhi Antiguo, hacia mi domicilio en Nueva Delhi. Había estado en Puttaparthi sólo una vez, y estaba tan fascinado con Baba que me sentía ansioso de visitar el lugar de nuevo. Pero debo decir que no entendía del todo cómo un muchachito aldeano de Andhra debía llamarse Baba, y relatar una historia peculiar sobre Sí mismo, de que en Su nacimiento anterior era Shirdi Sai Baba. Extrañamente ese día, mientras avanzaba por ese camino, esta duda me distraía. Repentinamente fui sobresaltado por alguien en una bicicleta, que se detuvo al costado del camino y me interpeló así: “Bien, ¿terminaste ya con el trabajo?” Se trataba de un hombre de edad pero fornido, con un pañuelo atado a la cabeza. Automáticamente, dije “sí”. Él me preguntó: “Entonces, ¿puedes venir conmigo unos minutos hasta aquella tumba de allí?” Deseo hablarte. De modo que fuimos con nuestras bicicletas hacia esa tumba en ruinas, pedaleando lado a lado por una distancia de uno o dos furlongs (1furlong=147 metros). Descendimos y nos sentamos en el pasto, con las espaldas apoyadas en la pared.
 | Fue el viejo el que empezó la conversación. “Amigo mío, has planeado irte al Sur, ¿verdad? No lo canceles ni lo pospongas”, dijo. Yo estaba pasmado. Casi quedé sin respiración. Pensé que debía contarle acerca de todas mis dudas, de lo absurdo de Shirdi Baba naciendo de nuevo, etc. De modo, que sin más averiguación, abrí mi corazón a ese viejo. Evidentemente él disfrutaba de mi relato, porque sus ojos relucían y una alegre sonrisa revoloteaba por sus labios. Cuando hube terminado, me miró a los ojos y mostrando ambas palmas de sus manos abiertas frente a mí, ordenó: “Mira”. Miré y (no va usted a creerlo) ¡una palma era un retrato de Sathya Sai Baba y la otra era de Shirdi Sai Baba! Cuando me recuperé de la excitación, me dijo: “No desperdicies esta gran oportunidad, muchacho”. Ambos regresamos en nuestras bicicletas, y el viejo giró hacia la dirección desde la que había venido (!) y... mientras yo aún lo miraba a él y a su bicicleta... se desvaneció en el aire”.
por el Prof. N. Kasturi “Sanathana Sarathi”, abril de 1959
|